Una caminata sobre terrenos sagrados de la Pachamama

Desde este cerro se puede divisar parte de la provincia del Cañar y de la ciudad de Cuenca. Es un lugar considerado de riqueza arqueológica, cultural y también natural. El sitio es apto para largas caminatas, libres de contaminación y, sin duda, para la fotografía por sus paisajes.

Muy temprano en la mañana el sol no pega fuerte. El paisaje, con cada minuto que pasa, se pone con colores más intensos. Mirar a Cuenca desde el cerro Pachamama, da una idea del crecimiento que ha tenido la ciudad en los últimos años.

Un aire fresco y descontaminado se respira en la cima de este cerro sagrado que está en los límites, entre la provincia de Azuay y Cañar. Pachamama es un término quichua, que traducido al nuestro significa “Madre Tierra”.

Llegar a este sitio toma un tiempo de 15 minutos aproximadamente (en carro) desde la entrada de la Panamericana Sur, sector del Cuartel Dávalos.

Montaña arriba, siguiendo una vía, mitad asfaltada y mitad de tierra y pasando por los sectores de Sidcay y Llacao, lugares con tradición cultural en la provincia del Azuay, se llega hasta su cima.

Una puerta de metal se abre para los visitantes, según quienes viven por este lugar, se cierra en la noche para evitar que en este sitio lleguen personas con malos antecedentes.

Desde la cumbre, que está a 2.800 metros sobre el nivel del mar, se divisa claramente los cerros de Cojitambo, en el Cañar, y Guaguazhumi al sur de Cuenca, esto en el sector de Paccha.

Mottes Runners y los integrantes de la agrupación Por la Salud y Puntualidad inician una caminata por esta zona llena de riqueza arqueológica, cultural y natural.

El terreno es plano, no hay necesidad de un mayor esfuerzo físico, solo hay que hacer un calentamiento y evitar problemas en los tobillos como dice, Santiago Supliguicha Cárdenas, entrenador de atletismo, quien conduce al grupo a una caminata de 5 kilómetros aproximadamente.

“Este lugar debe haber sido muy estratégico en la época de los incas”, indica Carlos Ulloa, pues desde este sitio se divisa los cuatro puntos cardinales. La ciudad de Cuenca se muestra muy crecida y los cerros que la rodean dan la impresión que son los guardianes de sus pobladores.

Tras varios minutos de caminata, se divisa dos viviendas en abandono y basura por todos los lados. “Debemos ser protectores de la naturaleza”, recalca Serrano, mientras realizan una limpieza del lugar.

Un avión despierta la curiosidad de los caminantes, pues a diferencia de ver uno en la ciudad, desde este sitio se puede observar cómo aterriza en el aeropuerto Mariscal Lamar.

Pachamama tiene una superficie aproximada de nueve kilómetros cuadrados y pertenece a poblados antiguos como: El Guabo, San Vicente, Guabizhun, Solano, San Sebastián, Borma, Jacarín, Yolón y Llacao, por lo tanto, la evidencia de cerámica y del Camino del Inca está vinculada a la historia de este sitio.

Desde la parte alta y con una mirada hasta las poblaciones de Hornapala y Solano, se ve la iglesia del “Señor de Burgos”, esto en el sector de Borma, cuyo movimiento es intenso por ser domingo y de disfrute familiar.

Para llegar a estos pueblos (Solano y Hornapala) se puede hacer por la parroquia Ricaurte, hasta Llacao o por la vía que va a Sidcay.

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