1 de cada 4 mujeres es acosada en el transporte

En Cuenca, una de cada cuatro mujeres sufren acoso en el transporte público, según los resultados obtenidos por el programa denominado ‘Ciudades Seguras para Mujeres y Niñas’.

Esta iniciativa desarrollada por el Departamento de Planificación y Gestión por la Equidad Social y de Género, Fundación Sendas y ONU Mujeres puso en marcha la campaña ‘Cuenca Sin Acoso’ que volvió a tomar fuerza en noviembre pasado, gracias a una propuesta de ordenanza que será debatida en los próximos días en el Concejo Cantonal, según indica Juanita Ortega, coordinadora de Planificación y Gestión para la Equidad Social y de Género del Municipio.

“El fin es que los casos denunciados por las mujeres lleguen al Consejo Cantonal de Protección de Derechos y se emita una sanción de carácter administrativa a los acosadores, para lograr acciones efectivas y que esto se reconozca como un tema de vulneración de derechos”, dice la funcionaria.

‘La investigación sobre violencia y acoso a mujeres y niñas en el espacio público, urbano y rural del cantón Cuenca’, informa que el 17 por ciento de mujeres a nivel urbano reconocen haber sido víctimas de acoso en el espacio público. La edad de la primera experiencia en un 31 por ciento está entre los 17 y 20 años, el 29 por ciento entre los 15 y 21 años, el 12 por ciento entre los 15 y 16 años, el 11 por ciento entre los 25 y 30 años, el seis por ciento entre los 13 y 14 años, el 5 por ciento entre los 11 y 12 años y el dos por ciento entre los 10 años o menos.

En cambio, en las parroquias rurales, el 11 por ciento de mujeres aceptan haber sido víctimas de acoso sexual en el espacio público; con resultados del nueve por ciento en las parroquias cercanas, siete por ciento en las intermedias y ocho por ciento en las alejadas.

Parte de esta realidad es María Belén Cevallos de 20 años, una usuaria de bus urbano. Cuenta que en más de una ocasión sintió miradas morbosas y roces por parte de alguno de los pasajeros. “Ojalá y este fuera el mayor problema”, dice, “lo que es realmente doloroso es que estas cosas suceden a la vista del resto de pasajeros y nadie hace nada”. Esto lo corrobora Ortega, quien sostiene que el 65 por ciento de mujeres que vivieron acoso callejero denunciaron que las personas que lo presenciaron, “se limitaron a ser espectadores del hecho”.

El estudio revela además que, en Cuenca, el 45 por ciento de mujeres y niñas sufren violencia en las calles, el 26 por ciento en los buses, 16 por ciento en los parques, 11 por ciento en los mercados y el nueve por ciento en las paradas de los buses y cercanías de las escuelas. Debido a que las calles y los buses son los espacios donde se registran mayores episodios de violencia, la Empresa de Movilidad, Tránsito y Transporte, EMOV, se sumó a la campaña.

Adrián Castro, gerente de la EMOV explica que las víctimas de acoso dentro de los buses urbanos deben realizar y formalizar sus denuncias al 157 o al 911. Luego la empresa revisará los vídeos captados por las cámaras de seguridad de los vehículos y se abrirá un expediente administrativo que le concede al denunciado el derecho a la defensa. “Esta normativa también se aplicará al tranvía cuando entre en funcionamiento en marzo del 2019”, asegura Castro.

DATOS
-Denuncias. El estudio realizado por el programa ‘Ciudades Seguras’ indica que dentro del área urbana, solo el 8 por ciento denuncia el acoso.
-Dificultades. El 100 por ciento de mujeres dicen que la mayor dificultad a la que se enfrentan en casos de acoso, es que no se cree a la víctima. 
-Ordenanza. Los próximos días se debatirá un proyecto de ordenanza para que los casos lleguen al Consejo Cantonal de Protección de Derechos. 

LA CIFRA
26
por ciento de mujeres han sido acosadas dentro del transporte público.

Las víctimas deciden cambiar sus rutas para evitar el acoso
Una reacción inmediata tanto de los choferes como de los pasajeros, es el pedido que hace Juanita Ortega, coordinadora de Planificación y Gestión para la Equidad Social y de Género del Municipio.

Esto, porque según el estudio, las víctimas prefieren tomar rutas alternativas para evitar los lugares en los que sufren violencia y acoso constante. “Las mujeres y niñas pierden tiempo y crean una cultura de miedo que incluso, les impide denunciar”, dice. “Además, los agresores aseguran que esos mal llamados piropos, los dicen porque a las mujeres les gusta, lo cual, ha hecho que la sociedad naturalice este comportamiento.”

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